









Esta villa exenta enclavada dentro de Las Colinas Golf & Country Club, tenía el hándicap de los más de 12 metros de desnivel existente de un extremo a otro de la parcela en la que se encuentra. Pero este inconveniente se convirtió en su fortaleza, quedando la vivienda semienterrada en uno de sus lados, creando un juego de volúmenes con grandes paños de vidrio que parece emerger de la montaña de forma escultórica. La parcela se va aterrazando en varios niveles para aprovechar la orografía del terreno junto con la piscina desbordante. Interiores amplios y luminosos con materiales nobles como cantería, mármoles y granitos pulidos, madera natural y una estudiada iluminación hacen de la vivienda una villa de ensueño.